Volvo 1800 S un auto récord, un auto con alma

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Volvo 1800 S un auto récord, un auto con alma

De un tiempo a esta parte se habla mucho de la obsolescencia programada, la cual es un llamado de atención al comportamiento de los consumidores con los productos que adquieren y el cuidado posterior que se hace del ambiente a partir del fin de la vida útil de las cosas.
Juan Pablo Ferrin
hace 1 mes, 1 semana
Volvo 1800 S un auto récord, un auto con alma

Sin dudas que en la actualidad este parece ser un flagelo que tiene sus puntos más altos en dispositivos tales como celulares, computadoras y televisores, sin embargo, esto es mucho más amplio puesto que los productos no están diseñados ni fabricados para durar eternamente, aunque hay honrosos casos de usuarios que hacen de la relación con sus objetos algo para toda la vida. Los autos no son la excepción a la regla de la obsolescencia programada que muchos traducen como úselo y tírelo.

Ejemplo de una persona que le fue fiel a su auto, y este a su dueño, fue el profesor norteamericano Irv Gordon que junto a su sueco Volvo 1800 S establecieron un récord Guinness difícil de superar por estos tiempos donde todo es “tic-tac efímero”.

Obsolescencia programada, un viejo picarón

Un famoso documental llamado “úselo y tírelo” pone en evidencia la decisión consciente que toman las empresas de hacer que las cosas, por ejemplo electrodomésticos, caduquen en algún momento convirtiéndose en algo inútil.

Si bien se demuestra en este video que el consumismo alienta al descarte de cosas, nadie está obligado a hacerlo si no lo desea. Aunque, en algunas áreas, se va sintiendo cómo queda fuera del sistema pero en otros, como es el caso de los autos, puede prolongar esa vida útil tanto sea por necesidad como por el placer mismo de ver a los vehículos clásicos.

Los especialistas explican que este concepto, que ya cuenta con casi un siglo de desarrollo, puede dividirse teóricamente en tres tipos de obsolescencia siendo estas de función, calidad y deseo; estos son los porqués de los consumidores que van a optar por un auto, por caso, cuando aparezca uno más novedoso con funciones nuevas, cuando el actual presenta un mal desempeño de sus funciones o bien cuando se siente la necesidad de pasar a otro automóvil, por caso, más a la moda.

Esto significa que son muchos los factores que llevan a las personas a reemplazar sus pertenencias y hay todo un sistema funcionando para que así sea; por lo tanto, el ejemplo de Irv Gordon y su Volvo se vuelve más poderoso respecto a la presión por tener que consumir para no quedar excluidos, pero también para reconocer ese toque distintivo en cada una de las elecciones.

El sucesor de un boom

Luego que se terminara el acuerdo de Volvo con la empresa británica Jensen aludiendo la falta de control de calidad con la que salían los Volvo P 1800, la marca sueca decidió fabricar las unidades en su planta de Gotemburgo en Suecia rebautizándolos Volvo 1800 S. La consonante, contrario a la concepción de que indica sport, hace alusión a la inicial de la nacionalidad.

Este Volvo 1800S es un automóvil deportivo de dos pasajeros, motor delantero y tracción trasera que se comercializaba como cupé. La belleza del vehículo es uno de sus atractivos, pero más aun la seguridad que esta marca tiende a representar en su público que ante todo sabe que estos son automóviles con los que se puede llegar siempre a destino.

En tiempos en los que todo estaba a punto de explotar y el mundo estaba dividido en 2, los 1800 de Volvo eran las estrellas de El Santo superando ampliamente en pantalla a los Aston Martin's de James Bonds.

No es un récord, se trata de la experiencia vivida en cada uno de esos viajes

No se trata de llegar a los tres millones de millas (equivalente a más de cinco millones de kilómetros). Se trata de la experiencia vivida en cada uno de esos viajes” anunciaba Irv Gordon, dueño de un Volvo 1800 S, que logró ingresar en Récord Guinness por lograr el mayor kilometraje en un auto utilizado con fines no comerciales.

Este logro alcanzado en Alaska en el año 2013, que además contó como premio extra el obsequio de parte de la automotriz de un Volvo XC60, tuvo metas previas como el primer millón y el segundo millón de millas logradas a bordo del 1800 S de color rojo, manejado exclusivamente por el docente.

El primer millón lo alcanzó en el año 1987 mientras que su segundo gran hito lo establecería 15 años después, es decir recién en el año 2002. En esta fecha la firma perteneciente a la empresa china Geely International premió a Gordon con un Volvo C70.

Este logro alcanzado fue puesto en duda en varias ocasiones por personas que se preguntaban cómo este primer y único propietario lograba conducir periódicamente para alcanzar esta sugestiva meta. Cabe destacar que, con el apoyo de Volvo, Gordon pudo conducir su vehículo por Estados Unidos, México y Canadá, pero también por Europa.

Si bien Gordon no tenía intención de vender su coche, alguna vez le propuso a Volvo entregárselo a razón de un dólar por cada milla que figurara en el odómetro. La marca sueca, claramente en desventaja ante la posible adquisición, declinó de manera gentil la propuesta.

Irv Gordon un verdadero maestro

A Irv Gordon hay varias maneras de recordarlo. Una de ellas es como un verdadero motivador para quienes dicen sentir cariño por sus autos para que se replanten este concepto porque difícilmente puedan superar la pasión que tenía este maestro neoyorkino por su Volvo rojo adquirido cuando él tenía solo 26 años y sin saber la relación estrecha que lograría con su vehículo.

En una entrevista Gordon supo contar que en el año 1962 era un nuevo maestro de escuela que requería de un auto que lo pudiera llevar de un lado a otro para cumplir con sus obligaciones. Así fue como se decidió por su Volvo 1800 S que adquirió por poco más de 4 mil dólares y que haría valer con la premisa de que para evitar repararlo debía realizarle siempre un mantenimiento a conciencia.

Otra forma de recordar a este hombre récord es a través de una historia poco feliz para él y vaya cuan poco grata terminó siendo. En el año 2017 Nancy, su mujer, le pidió prestado el Volvo para hacer unas compras a lo que Gordon aceptó, pero no sin presentir algo. Esa corazonada hizo que, tal como él mismo narró, decidiera acompañarla, pero cediéndole el volante porque no se sentía bien de las piernas. Nancy, acostumbrada a ir de acompañante, por pura negligencia, por celos o vaya a saber por qué, “aceleró a máxima velocidad con el freno de mano puesto y fundió el Volvo 1800 S” ante la mirada impávida de su marido que sufrió un ataque de nervios.

Irv Gordon, aquel profesor que solo buscaba un coche para cumplir sus actividades laborales que se convirtió en un hombre récord e inspirador de cientos de coleccionistas, murió a los 78 años en China donde se encontraba promocionando a Volvo.

Antes de partir, Irv, decía que si un auto podía tener alma ese sería su Volvo 1800 S que ahora quedaba en manos de Nancy.

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