El primer Ford hecho con Cannabis

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El primer Ford hecho con Cannabis

Desde hace un tiempo la humanidad se divide en productores que buscan la sustentabilidad como base de sus acciones y aquellos que se aferran a una visión que día a día se convierte en más retrograda y peligrosa, que es la del uso desmedido de los recursos escasos o no renovables. En la visión del mundo sostenible contamos con un adepto desde hace mucho tiempo, el señor Henry Ford.
Romina Degiorgis
hace 1 mes, 1 semana
El primer Ford hecho con Cannabis

Esta emblemática figura de la industria automotriz ha sido reconocida como una mente inquieta en constante creación. Así fue como tomó una brillante idea como la producción en serie que se realizaba en otra compañía, la Oldsmobile, y la efectivizó de tal forma que este tipo de método para producir pasó a conocerse como fordismo.

Y es que las personas que poseen esa búsqueda permanente por la invención, la efectividad y la mejora continua tienen, por lo general, una vida fructífera en herramientas que revolucionan una manera de hacer las cosas. Y ya por los años 40 del siglo pasado, en la mente de Ford se presentaba la incertidumbre de buscar diferentes opciones de materiales que reemplacen al acero, así como también buscar alternativas de combustibles en recursos naturales de amplia reposición.

También es importante destacar que cuando uno posee el respaldo de tener mucho dinero en el banco puede tomarse las licencias, propias de un inventor, sabiendo que su futuro no depende del éxito de cada creación. Así y todo no se puede desmerecer lo que Ford ha aportado con su visión para la industria y para los negocios, como esta experiencia del Ford Soybean.

¿Por qué hacer un auto de Cannabis?

Lo que no todo el mundo sabe es que Henry Ford se crio en una granja y siempre estuvo ligado a las actividades del campo. De allí que surgieran ideas como el plástico realizado a partir de vegetales y viera en la fermentación de restos naturales una opción para los combustibles del futuro.

Aunque no es la primera opción en la actualidad, por los avances alcanzados con los conocidos combustibles como biodiesel, el mismo Ford en una entrevista al diario comentó que creía más viable el alcohol como principal combustible del futuro antes que seguir dependiendo del petróleo, con sus palabras: “Hay combustible en cada trozo de materia vegetal que se puede fermentar. Hay suficiente alcohol en la producción de un año de un acre de papas para impulsar la maquinaria necesaria para cultivar los campos durante cien años”.

Quizás un poco exagerada la observación, pero lo cierto es que el argumento de Ford poseía un auténtico conocimiento del campo. Por eso mismo, los materiales elegidos para realizar esta primera propuesta de un plástico hecho a base de fibras vegetales fueron tomados de la soja y de una variedad de cáñamo de bajo contenido de THC que es el componente psicoactivo del cannabis, pero también contenía fibras de lino, trigo y ortiga.

La búsqueda desde el comienzo era utilizar una alternativa al acero que por esos tiempos de guerra mundial era escaso, pero este reemplazo debía realizarse con un material noble que cumpliera con la durabilidad y resistencia necesaria para un automóvil. Para ello se completó el proceso de entrelazado de fibras naturales con una resina fenólica.

El objetivo de crear un auto sustentable

Según figura en la patente del Soybean de Ford que se solicitó en 1940 y se expidió en 1942 la meta estaba muy bien definida, como reza en el propio documento: “El objeto de nuestra invención es proporcionar un chasis de automóvil de fabricación simple, duradera y económica”.

Pero todo lo que se conoce hoy como objetivos de desarrollo para la sustentabilidad o sostenibilidad, impulsados por la ONU y otras organizaciones a nivel mundial, en ese momento, no era tan conocido. Algunas personas desconfiaban bastante de los motivos que llevaban a Ford a probar materiales alternativos y no podían ver en esta búsqueda solo lo que desde la firma se informaba.

Con la mirada actual podemos manifestar que la propuesta de Henry Ford tenía la vista localizada en el futuro y que, de haberla continuado, la construcción de automóviles con carcasas plásticas hubiera comenzado mucho antes.

¿Cómo era el modelo?

Para que las carcasas diseñadas a base de fibras y resina se adaptaran al auto, el mismo contaba con una estructura de acero tubular a la que se ensamblaban los 14 paneles del plástico, más que innovador. Este diseño tenía la ventaja no solo de usar materiales de fácil adquisición, sino que además esos materiales eran más livianos y duraderos.

Esa búsqueda que en la actualidad hace que diseñadores trabajen por meses con la más sofisticada tecnología en tres dimensiones, computadoras e impresoras de prototipos, hace poco menos de un siglo ya se presentaba en la mente de un inquieto industrial automotriz.

El Soybean, llamado así por el uso de fibra proveniente de la soja, tan solo pesaba 900 kilos, que era aproximadamente la mitad de lo que pesaban los autos de aquella época.

Hicimos mención a la denominación que desde la fábrica se le había dado que era como se llamaba a los granos de soja en el mercado agroexportador, pero el dato de que también tuviera fibras de cáñamo fue lo que mayor curiosidad causó entre el público que rápidamente comenzó a llamarlo Hemp Car, cuya traducción más cercana es auto de cáñamo.

Un auto del futuro sin futuro

El fundador de la empresa del ovalo cuidó y llevó adelante este proyecto con gran compromiso y recelo, incluso modificando el equipo encargado del diseño en plena planificación, pero las circunstancias especiales de vivir durante una guerra mundial hicieron que su invención sea guardada y cancelada la producción, no solo de este modelo, sino también de cualquier automóvil, destinando todos los recursos a la actividad bélica.

Incluso la fabricación de una segunda unidad se vio truncada por el contexto histórico que no acompañó otra industria que aquella ligada a la guerra. Al respecto, hay muchas alusiones de conspiración sobre que los intereses de petroleras e industriales del acero se verían ampliamente perjudicados si todas las automotrices optaran por esta nueva forma de producción.

Nada de esto fue probado, pero lo que sí es una observación recurrente entorno a Henry Ford es que, a partir de 1943, tras la muerte de su único hijo Edsel su espíritu ya no fue el mismo y el interés por sus negocios fue decayendo hasta convertirse en un principio de senilidad dos años más tarde. Esto lo llevó a renunciar a la compañía que con tanto sacrificio y empeño forjó y en 1947 falleció.

Desde CompreSeguros.com le acercamos información curiosa, datos que quizás no conocía y en el caso de Henry Ford el paso que ha tenido en la historia de la industria automotriz y de los negocios es tan vasto que amerita la revisión recurrente. Esperamos que haya disfrutado de este contenido que busca contar más sobre una personalidad que despierta desde hace años diferentes emociones, pero que sin duda representa la búsqueda por realizar los proyectos que se han trazado.

Este es el motivo esencial porque hablar de Henry Ford es necesario, ya que representa una fuente de inspiración y motivación para todo aquel que posea una idea por la que considere valioso trabajar.

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